02/04/2013

Lucenes 33 de la vulnerabilidad a los nuevos problemas

Nuestra inspiración sigue un diálogo abierto con otros entornos sociales, pensadores y artistas que nos ponen a prueba en la práctica diaria con la que seguimos creciendo apoyados en los lectores habituales de nuestras investigaciones. Hay que superar el miedo a la propia vulnerabilidad, inmersos como estamos en una crisis como la actual, siendo consciente que lo grande surge de lo pequeño actuando con humildad, con esperanza y persiguiendo la búsqueda de la verdad. Vivimos una época de desvalorización sin que la dinámica de la vida, nos permita el tiempo necesario de transmisión de los descubrimientos. Esta situación requiere la vuelta a la artesanía de esfuerzos o “radicancias” colectivas cambiando la estrategia de movilización.

La nueva estrategia nos mueve hacia la creación de lugares de intercambio y puntos de encuentro que se conviertan en espacios significativos para el descubrimiento de nuevos problemas. Así, nos enfocamos a generar pequeñas “tribus” de personas que aporten la diversidad necesaria para encontrar nuevas vías, siendo fieles a la función de tribu que les da la utilidad y apoyándose en una tecnología relacional que impulse su desarrollo, apoyándose en la amistad y el afecto a otros. Si se relaciona a estas “tribus” entre ellas con formas de relación que las integren por capas en el contexto del que forma parte, se produce un juego colectivo “estético” que consiste en “radicancia” de las nuevas dimensiones sociales que, basadas en la practica del disenso con el status quo, se independizan del tiempo que viven y desafían al destino que se les había asignado. Estas “tribus” comparten problemas generando, para su resolución, estados de encuentro dentro de una civilización de lo próximo que crea nuevos modelos sociales que actúan como fábricas de transformación para superar los acontecimientos que no avanzan saturados por la crisis.

Esta dinámica facilita la tarea de los “inmigrantes espirituales” dedicados a la creación de una narrativa vital de la que derivan rutinas en forma de actividades. Así, desde la concreción de las relaciones en organizaciones con una misión enriquecida, se generan símbolos que influyen en el crecimiento de la sociedad. Con este impulso como base, el arte de vivir supone el desarrollo de la justicia social con amor y fraternidad siguiendo cambios de lógica que suponen nuevos estilos de vida que se enfrenta a lo que no es posible y al sufrimiento. De esto forma desde la materialización de lo heterogéneo, se extrae lo eterno de lo transitorio.
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La generación de diversidad social.

Claude Levi-Strauss hablaba, en una clase magistral impartida en Japón en sus últimos años de vida, sobre la importancia de los hechos singulares y extraños de los cuales los curiosos observan las diferencias de las propiedades de los sistemas. Igual que en ciertos momentos, sólo eran nobles los hábitos de tiro con arco, de apuntar y entender estos hechos, el ser curioso pasa a ser un arte noble que nos enriquece y nos da esperanza.
Nos enfrentamos a grandes retos como Humanidad que hacen necesario cuestionar los espacios establecidos en la sociedad actual si queremos resolverlos. Uno de ellos es la protección de los recursos naturales, o el cultivo de las no enfermedades por un sano estilo de vida. Hay un objetivo de conciliar a hombre y a naturaleza en un humanismo generalizado que supere la perenne masacre, miseria, desnutrición, contaminación y saqueo de recursos a los que nos sometemos los Humanos. Para enfrentarnos a estos temas, hay que ser conscientes que la sociedad es una reproducción continua que cuenta con reglas, herramientas, instituciones y funciones garantizadas que otorgan a cada uno un lugar en ella; cuando no se tiene ningún lugar, se es un extraño. Coincide con Jacques Rancière en que la audacia supone retar estos espacios establecidos y hacer uso de la escritura y de los medios mecánicos que están disponibles para ejercer un impacto sobre los espacios establecidos.
Es necesario tener una visión simplificada de esta problemática a la que nos enfrentamos para ser capaz de afrontarla. Un sistema como la Humanidad está basado en los lazos personales, por lo que es necesario generar pequeñas tribus sociales capaces de acometer individualmente estos retos. Pero este proceso de cuestionamiento, está condicionado porque cada uno tiene una cierta dimensión para ser capaz de resolver un problema, y es lo que hace que el reto sea más o menos valioso. Las pequeñas comunidades tienen un alto grado de homeostasis, con información accesible a todos, que permiten una relación más auténtica. Pero artificialmente estos hechos no dan pié a epidemias porque el crecimiento vírico del reto necesita un tamaña mínimo (100K) que hay que alcanzar primero. Por otro lado, estos retos le dan más importancia si cabe al funcionamiento del espíritu humano en situaciones diversas.
La antropología como ciencia de la cultura nos ayuda a entender que una red social es una tribu sobre una tecnología que facilita su interacción. En estos tiempos, se repite la creación de tribus en diferentes aspectos concretos de la vida, que contrastan con que grandes espacios son compartidos por toda la sociedad sin reduccionismo. Uchi en Japonés significa dentro, casa, nosotros, familia, grupo y empresa, y se trata de un término muy adecuado para referirnos a lo que ocurre con estas tribus emergentes. Dentro de una tribu surgen nuevas categorías mentales, nociones de espacio y de tiempo diferentes por oposición y contradicción que caracterizan el sistema creado. Si bien se sufre con la tribu cierta pérdida de autonomía y debilitamiento interno, por otro lado le otorgan a cada persona una significación para la conciencia individual (una narrativa), que apoya un significado para la búsqueda de una estética personal.
Toda tribu pequeña conforme supera cierto grado de complejidad puede alcanzar un nivel diferente condicionada por sus parámetros internos, y que si alcanza un nivel de utilidad para el resto de la sociedad superior a un determinado umbral, es institucionalizado y reconocido por el resto de la sociedad. La tribu institucionalizada se convierte en parte de la sociedad en la cual, como comunidad más grande, priman los códigos y enlaces complejos e inauténticos, exigidos por la necesidad de institucionalización.
En estas comunidades grandes, bajo los códigos establecidos, hace falta comunicarse humanamente y para bien sirve la técnica del extrañamiento que permite comprenderse por reflexión contra otros modos de conocimiento. Otra técnica supone inspirarnos en la humildad permanentemente como fuente de sabiduría. Otros sistemas son posibles dentro de la misma sociedad alcanzando un punto óptimo de diversidad. Estas técnicas por contraste nos muestran en este proceso la importancia del imaginario, de las creencias, ilusiones y ritos que son los acicates que crean las condiciones de existencia. Hay que enfrentarse al imaginario para poder afrontar una ruptura total con el pasado, teniendo a favor el divorcio entre datos sensibles y abstracción. Las nuevas tribus regeneran el imaginario.
Necesitamos autoestima para dejarnos llevar por este imaginario nuevo. Debemos de provocar la generación de nuevas tribus que sean la fuente de que cierta diversidad que por las diferencias situadas en ejes distintos de lógica a los que cada uno da mucha importancia, hagan que el conjunto siga siendo viable. Lo colaborativo de donde surjan estas nuevas tribus requiere tiempo de maceración y autenticidad, de cada uno, de fabricar homeostasis, ser muy buenos y exigentes con lo que se hace, dar lo que se da y no más para no desgastarse y des naturalizarse. Se genera con este nurturizado mecanismos de filiación que siguen la lógica interna de cada tribu. Conforme se va consolidando la tribu se va adquiriendo prestigio y se contribuye al bien de la comunidad, con una mentalidad productivista, pero sin caer en que exista forma única de actividad económica. Es un grito de esperanza a que se puede innovar. Es como si el movimiento hippie marxilizado haya sido superado por otro movimiento social de cambio. Social – Change Sourcing.
La cohesión y la armonía social están hechas para durar porque al final hay poca entropía histórica. Impera la lógica de las cualidades sensibles por las cuales la cultura fabrica orden en base a un conjunto de relaciones que perduran. Nuestra sociedad actual fabrica entropía a partir de las nuevas relaciones que muestra su coherencia cuando son puestos los hombres en relación. Así la Historia es como un mito que reescribe la coherencia de los hechos, donde el vencedor reescribe la historia, con sus propios prejuicios y aspiraciones. En la empresa es el modelo de negocio el que se encarga de evolucionar reescribiendo la lógica interna, su narrativa.
En este contexto institucionalizado en el que vive la sociedad, incluso con su capacidad de generar diversidad, la capacidad de mutación genética que reside debajo de cada nueva tribu, comparativamente con otras especies, es muy rápida. La preferencia cultural viene caracterizada por determinados rasgos genéricos que en parte depende de la evolución cultural, como dicen Mumford y hasta Punset, y que llevan a adoptar opciones en las que seleccionamos determinados aspectos del modelo mental que reflejen muy bien algo concreto. No es un progreso lineal sino de desarrollo de aspectos concretos, saltos, brincos, mutaciones y cambios de orientación, que por suerte, podrían ser acumulativas. La propia narrativa de la tribu depende del sistema de referencia que tiene una manera particular de resolver los problemas con un proceso de apertura y cierre, antirrigidez y rigidez. Cuando el cambio está en marcha, todavía perdura en silencio un tiempo antes de ser institucionalizado. Aquí reside una de las oportunidades para la evolución de la sociedad. Veamos cómo enfocan otros esta dinámica.

Plasticidad de la integración.

The wright experience describe la obra y filosofía de Frank Lloyd Wright que habla de la ingenuidad de lo orgánico, donde el regalo más grande que puede recibir un hombre es su visión, que supone tener un amplio rango de perspectivas. Era hijo de un predicador, y esto le dio fundamento para exigirse la claridad de la búsqueda de la integración con la naturaleza, alcanzando la convicción por la que un buen plan debe ser orgánico y completo. Así acudía a los bosques y a los campos a encontrar esquemas de colores y a aprender a integrar todos los elementos en un entorno total.
El ritmo de la vida nos roba tiempo de meditación, reflexión, imaginativa y proyección y hay que recuperarlo. Lo profundo viene que la verdad es la vida, lo mismo que veremos de Benedicto XVI más adelante. Fomentando a los pensadores creativos independientes genera una escuela para lograr la estabilidad a través de una vida más productiva y creativa. Permite alcanzar una perspectiva fresca, con una armonía simple, quieta y tranquila, siguiendo la plasticidad de los entornos con sus propios deseos, trabajando desde su principio espiritual.
Muy inspirado por Emerson y Thoreau que han inspirado a toda una generación de Americanos, alcanza un sistema de diseño modular a lo Mandelbroot. Elimina las habitaciones inútiles y la decoración, rompiendo la caja que era la vivienda hasta ese momento y dando una continuidad espacial, tal que la forma y la función son una, lo cual lleva a rediseñar el espacio y la forma de acuerdo a los requerimientos prácticos de la vida diaria. Dejarse llevar por la plasticidad y continuidad del espacio y la estructura. El diseño no debe competir con la naturaleza sino que debe complementarla, por lo que usa las líneas horizontales porque hacen que la casa pertenezca al suelo. Así diseña a varios niveles, usando una matriz compleja en todas las dimensiones, orgánica, que le permite diseñar difusamente capas para crear una superficie con texturas.

Buscadores humildes de la verdad.

Benedicto XVI presenta la llegada de Cristo como la culminación de los 12 periodos apocalípticos que personifica un nuevo modo de ser persona humana y hombre justo que inicia un periodo. Surge entre los pobres, bajo la oscuridad de la cruz, y es capaz de personificar este cambio liderando todo su potencial actuando desde la humildad y con la esperanza permanente. Viene en misión divina elige a María para el materializar el misterio de bajar a la tierra, con dos mensajes, el alégrate llena de gracia y el no temas porque se quedó sola, participando del ciclo de los eones, y confirmando el poder del destino. Elige una ciudad de donde era el Rey David, Belén. Los magos persas actúan con libertad y no tienen compromisos que los ciegan, influenciados por pensamientos filosóficos de los que vienen los filósofos griegos, son capaces de comprender la totalidad, fieles buscadores de la verdad, igual que menciona Mumford, y traen regalos adecuados a su dignidad, oro realeza, incienso hijo de Dios y mirra pasión. Se trata de un mensaje de universalidad, confirmado por la variedad de ejemplos de los exegetas. Produce agitación, preocupación y temor en el establishment, conocedores que lo que es grande nace de lo que es pequeño e insignificante y trae un mensaje que es paradójico para el mundo de ese momento, y es que importa el corazón que viene a dar plenitud. La dinámica de esencia en lo ínfimo nos abre los ojos a la esperanza de enfrentarnos a los problemas del entorno.

La necesidad ética del disenso estético en los tiempos que corren.

Jacques Ranciere habla en El malestar en la estética, que la estética es esencialmente revolución en cuanto auto determinación, pero que exige una mirada y un pensamiento que lo identifique en un proceso de diferenciación. La forma de determinación o mimesis que identifica cada estética se caracteriza por la poiesis o forma de hacer que tiene y por la asthesis o forma de ser que deriva de ella. La poiesis son los ritos que sigue. La asthesis es la simbología que representa. Son los criterios estéticos de Borriaud.
Cada uno vive según una estética que le permite individualizarse en un desplazamiento en las maneras de ser sensible. Se comporta de acuerdo a una estética vital caracterizada por un sensorium específico sobre el orden social por el cual hay cosas de la vida que a uno le encajan o no. Así se genera una experiencia de ruidos y acontecimientos específicos que son una potencia singular de presencia y que si se percibe como nomos nos transforma. Se trata de un régimen específico de identificación, un juego que convierte al ser humano en tal, en la libertad del juego de la vida, una autonomía del juego sensible, que determina el cómo y actúa de push, generando una nueva topografía de las relaciones comunes. Su pureza es que actúa como meta política que cambia la escena, supone un desplazamiento al inframundo de lo no conocido. Logrado se convierte en un símbolo pull de inspiración de otros.
Los espectadores vivimos nuestra estética pero no dejamos de sentirnos atraídos por estéticas que no son la nuestra, cambiando en este proceso. Es una transformación social donde nos influimos unos a otros. Actuamos como pull con los símbolos de una estética vivida, micro-política que reconfigura material y simbólicamente el territorio común de funciones, espacio y tiempo, dentro de un reparto de lo sensible, de la creación de disensos, desde un sensorium diferente. Así el arte de vivir va por delante de la revolución, popularizado porque cada uno somos artista de nuestra vida, y donde se genera un juego colectivo que es obra de la comunidad viviente, a partir del espíritu conquistador y de la propia autonomía de nuevos territorios estéticos. Es push en cuanto supone fundirse en el acto, convirtiendo la apariencia en realidad y en símbolo a utilizar, sustitutivo de la ancestral mitología porque actúa como pull en la meta-política. No reconciliado en forma con lo que debería ser, se convierte en posibilidad por su pureza, testimonio, visibilidad y discursividad, tensión que le impulsa hacia la vida con el extrañamiento del sin sentido y el cambio de lógica, surreal desde la perspectiva modernista. Progresivamente, las conexiones creadas provocan su inteligibilidad, le dan legitimidad a su sentido, en un proceso que genera tensión entre el sinsentido y el sentido, en la permeabilidad de las fronteras, pero que finalmente resuelve un problema muy común que le certifica un valor de utilidad.
Este juego se convierte en un consumo acelerado de signos, estableciendo un sentido de protocolo de la lectura de los mismos que genera una historia común de co-presencia que liga elementos heterogéneos y cruza fronteras borrosas, produciendo el deslizamiento de toda frontera. El nuevo mundo consiste en pasar, la radicancia, produciendo deslizamientos de la desaparición, agotando la herencia y haciendo cosas desde la esencia para recrearlas. Esta dinámica crea un entorno que enturbia las fronteras, exige suscitar el coraje del pensamiento y apoyarse en las instituciones para que una sociedad muestre toda su fuerza o que sino quede desplazada. El posmodernismo es la constatación desencantada de la inconsistencia del modernismo, deslegitimando al des-legitimador. La abolición de las fronteras hace que “no hay fuera”, sino que descubre un mundo escondido debajo de otro transformado en vida, esto es lo más energético, objetos opuestos al sistema mercantilista.
Así separa lo eterno de la forma, lo encuentra en la heteronimia de la des-identificación, alcanzando una identificación estética del pasaje de la verdad. Se convierte en la práctica del disenso con un libre acuerdo del entendimiento o la imaginación, promoviendo el sensorium de excepción, que alcanza la significación política con la neutralización de cómo se ejercen los poderes que supone una meta-política que transforma la realidad. Es un signo atrapado en la resistencia. El posmodernismo como desplazamiento individual y como significante político, estertor del modernismo, aboga por la separación, desde la extrañeza estética y la heteronimia, generando un choque, provocado por la alienación insoportable del modernismo. Se trata de un giro hacia la ética de la estética, y Ranciere hace uso del cine que muestra la estructura de funcionamiento de este proceso. Esta extrema libertad va a exigir una enorme responsabilidad hacia el desarrollo de la sociedad, que eleva la trascendencia de una misión vital o narrativa que busca Sennett en la debacle del mundo modernista.
Este giro es más trascendental para los tiempos actuales porque el modernismo ha buscado el consenso como forma de organización que elude el disenso. En la discusión moral surge el consenso que se convierte en una ética en la que el excluido queda fuera y deja una única forma de ver las cosas. Sólo una mano caritativa permite reestablecer un lazo social, siendo que la ética se convierte en lo humanitario y la justicia. La Iglesia se enfrenta precisamente en un momento de superar este estado pusilánime de las cosas, denominado estado monárquico por Mumford. La caída del Muro de Berlín rompe un equilibrio de medio siglo que se había aprovechado del fin de las colonias para alargarlas por razones políticas, que trata de hacer perdurar la existencia de la seguridad de una comunidad de hecho que defina una guerra sin fin contra el terror, sin distinguir hecho y de derecho. Ambos generan hechos específicos como disenso y sujetos políticos, conflictos estéticos y guerras de religión. Este giro ético donde realizar el futuro se convierte en servidor de la catástrofe, bajo un destino ontológico del rencor, identificando especímenes de la humanidad, monstruos y desechos, representa la excepcional. Se radicaliza el orden consensual de nuestras sociedades con sensación de cumplimiento del tiempo.
Siguiendo un modelo heterodoxo, nos sometemos a una realidad en la que estamos discrepando y somos señalados como incalificables por lo tanto no objetos de apoyo. Sin embargo, el aumento del valor de utilidad por encima de determinado umbral nos institucionaliza en relaciones con agentes pertenecientes al sistema, haciendo grande una obra que funciona con una lógica diferente. Se produce el acto de meta política, no per se, sino por que la misión se materializa en resultados concretos.

La comunidad en red, una nueva forma de interacción.

Richard Sennett afirma que vivimos un capitalismo flexible caracterizado por la agilidad y el cambio, lleno de riesgos y desvíos que deviene en un régimen de poder ilegible que provoca la pérdida de las narrativas vitales. Antes, en el siglo XX, el tiempo era lineal, los resultados acumulativos, que permitía el diseño de un relato de vida, creando el propio mito a partir de las estructuras estables de las que se participaba. Durante la Historia ha habido seguro muchos momentos donde se perdían las narrativas vitales, y de hecho posiblemente la vida sea una conversación permanente entre la pérdida y recuperación de la narrativa. Luego esta situación es la real de la vida, en la que se pierden las relaciones y nos quedamos sin testigos de nuestras vidas lo cual supone un drama con repercusiones sobre nuestro carácter, deseos, sentimientos y relaciones, con pérdida de la lealtad y el compromiso al entorno, dejando de ser duradera cualquier iniciativa y con un objetivo a L/P y rompiendo la flecha del tiempo con la falta de relaciones humanas sostenidas y falta de propósitos duraderos. En el trabajo en equipo de Hoy Sennett se queda en la superficie. Se produce una brecha global provocada por las tecnologías que trae nuevas maneras de organizar el tiempo, donde nada es aparentemente a L/P sino todo son proyectos y campos de trabajo para redes de personas que redefinen constantemente su estructura por azar variable, que obliga a trabajar en el exterior de la organización, con desapego y con coordinación, de forma superficial, y mostrando cómo el capitalismo tardío supera la dialéctica marxista para adentrarse no se sabe muy bien dónde.
Este tiempo ha independizado donde está uno y, si bien, el carácter viene de las relaciones duraderas y de los vínculos de confianza y compromiso, con cambios e improvisación se desmorona y exige la lealtad como base del compromiso y de la relación nueva a L/P, volviendo a primar así la amistad, la obligación, la honradez y el compromiso. Todo imaginar requiere compartir las cosas, compartir iniciativas une, asienta conexiones dentro de un archipiélago de actividades interrelacionadas, con la especialización de cualquier isla, pero con el trabajo integrado. Surge la especialización flexible con cambios rápidos de producción, islotes de producción especializada, reprogramación y comunicación instantánea.
Es un momento paradójico. Sube la acción cotizada sólo porque el mercado percibe bien el cambio y nos indica cómo el mercado secundario que reacciona a la simbología más que a los hechos, tiene un peso evidente sobre la realidad y deja de ser secundario para convertirse en un condicionador de la realidad. Esto con el terciario y los derivados ha sido evidente porque ha generado la burbuja. El reengineering y la tecnología han reducido la productividad pero sin embargo realimentan el mercado bursátil por eso tienen sentido. En Israel sube la bolsa cuando se intensifica el conflicto con Palestina, porque se realimenta el potencial de una sociedad bélica. Se genera una corte de capitalismo mundial lleno de arrivistas, los ejecutivos de grandes firmas y la aristocracia tecnológica. La izquierda se desmorona, porque ha dado más importancia a las palabras que a los hechos, que Ranciere identifica como el vacío de realidad de las palabras abstractas, por eso no ha existido un equilibrio suficiente de la deriva del capitalismo global. El capitalismo flexible tiene sus propias reglas dinámicas de funcionamiento. Los nuevos conocedores de la dinámica muestran síntomas concretos de pertenencia a una clase, los mercenarios que hemos llamado en Lucenes anteriores. Se produce una migración de riqueza de la clase media a los propietarios de los bienes de capital y la aristocracia tecnológica. Luego surge una forma de organización que tiene sus propias reglas que nadie domina pero sí que hay muchos que influyen. Es un oximodón con la concentración de poder sin centralizar, uno decide lo que hacen los demás, aunque esto le pasa al que no tira en ninguna dirección, por lo que esta reflexión de Sennett parece más un resto de análisis Marxista.
Ser un observador tiene así un coste de oportunidad, que es el mal descrito por Sennett. El mundo actual requiere que todos tengan una chispa de actividad y que tiren de la red, con reinvención discontinua de la burocracia, con horario flexible. Como dice Ranciére anteriormente. Si reducimos la dificultad y la resistencia se genera una actitud apática e indiferente. La dificultad viene de asumir riesgos, porque te lleva a la profundidad de los temas, diferenciando bien entre la superficie y la profundidad, se recarga la energía, y se aprovecha que la vida sea principalmente casual, y esto ocurre cuando salimos a tomar riesgos. Desafiar al destino es el nuevo destino, y así viviendo el tiempo espontáneo se abren espacios a nuevos espacios, giros impredecibles, con voluntad y siguiendo los dictados de la conciencia para romper la jaula de hierro humana de la rutina probando alternativas, aunque no haya todavía sensación de meta relato que apacigüe el carácter. Nuestra impulsividad requiere tener flexibilidad como el bambú, para aprovechar la libertad humana con adaptabilidad porque según quién lo ve de una manera. Vivimos así un cambio continuo dentro de un continuum con nuevas estructuras de poder. Muy surreal todo esto. Desapego, red de posibilidades, tolerancia a la fragmentación, experimentos, pasos en falso, contradicciones, mundo tecnológico y movimiento en el desorden, con ambigüedad e incertidumbre. Siguiendo brechas, desvíos e intermediarios, se facilita la movilidad en este aparente caos, generando el relato en sí aprovechando oportunidades no previstas por otros, ranuras que esconden oportunidades, agujeros estructurales y caminos más fluidos e institucionalizados, porque riesgo y carácter van juntos. Este el nuevo relato vital hacia el que nos movemos y que hace de nuevo a la sociedad altamente injusta por la incapacidad individual para subsistir en esta dinámica.
Así crear arte de vivir se convierte en un ejercicio colectivo de búsqueda de ritos de creación de rutinas prácticas que devienen en símbolos manejados. Ha dado resultados la búsqueda de modelos sociales de relación inspirados en otros que lo han experimentado en otras áreas de la vida, las mesetas radicantes que han progresado hasta devenir en símbolos a seguir, más efectivos para construir lo que decimos siendo muestras de cómo seguir avanzando. El cambio se produce con el control de esta búsqueda que domina sobre el propio trabajo, con solidaridad y sentimiento moral buscando la justicia y la transparencia en las relaciones, liderando un grupo de profesionales ofrecido como un todo que exige un cambio en la naturaleza de la relación para que se confíe en este tipo de conocimiento restringido y destinado a cosas concretas.
Lo nuevo requiere un enfoque fresco. Los jóvenes se van radicando detrás de oportunidades que evita que se aíslen en el modelo colaborativo, sino que reconstruyen sus entornos relacionados, porque el que quiera que se asocie. No dejar que nada se te pegue que pueda generar confusiones de carácter en un mundo flexible (rigideces), en el que se pierde la nueva naturaleza narrativa radicante. La evolución va exigiendo que en un mundo colaborativo, cada meseta tenga su narrativa para lograr, como fruto de su experiencia, de parte del poder de influencia sobre el sistema. Hacer un uso auto-disciplinado del tiempo, aprensión al caos interno y externo, el carácter debe creer. Vuelve el estoicismo, es el esfuerzo de Mumford en el campo, porque te enfrentas al infinito indefinido para el que no sirven las recetas y exige superar la soberbia de planificar la existencia con una narrativa vital. Las personas que colaboran deben tener un cierto perfil o carácter.
La no narrativa y aparente no cohesión del mundo actual donde no sirve la experiencia anterior, por miedo a compartir, que hace que no fluya, y se acomoda en el hipertexto poniendo máscaras de la cooperatividad, donde no hay autoridad ni responsabilidad, hace que se evite la oposición y la confrontación. Sennett hace una descripción de un estado pasajero de aquello que sustituye a la empresa burocrática. Pero en lo nuevo hay mucho más. Se vuelve a la amistad y al trust como alternativa al desmoronamiento de las relaciones. Aparece la luz del Best in one de trabajo en equipo y a profundizar en entender qué significa el trabajo colaborativo, su ética del trabajo, su espera que requiere formas de organización de esfuerzo duraderas orientadas a tareas de una forma flexible, donde el trabajo especializado se combina con el de otros especialistas, donde no se admiten los especialistas no proactivos porque hacen fluir una comercialización superficial que no establece relaciones estables, donde el (los) líder (es) es (son) facilitador (es) y mediador (es), todo vuelve a ser a L/P paradójicamente superando la ficción del L/P modernista que empobrecía mientras éste enriquece, y aunque en el trabajo por proyectos se dé poca formación a destiempo y desacertadamente, la formación deviene de la propia radicancia convirtiendo la experiencia profesional en puro aprendizaje, una formación total. Así el mundo sigue funcionando con las nuevas instituciones. Aparece el poder sin autoridad, haciendo que ya no hay con quien justificarse, sino que la autoridad real se vuelve a ejercer desde la responsabilidad que deviene en nuevo poder, que hace que la lealtad y confianza requieran más tiempo, teniendo que cambiar las narrativas para dar claridad al proceso de socialización.
Así todos somos inmigrantes espirituales, una narrativa de búsqueda que dé continuidad y finalidad. La carrera es lo que crea el carácter, se abre al talento, teniendo que surgir una nueva “clase media” que supere el fracaso del desplazado y que desde un inicio sean inadaptados en la vida burocrática, y que entienda que verle un sentido pasa a ser la clave. Esto es parte de la debacle de Occidente que no ha encontrado una narrativa sustitutiva genérica. En España llegamos tarde como siempre en los últimos siglos. IBM perdió el itinerario que ganaban los ordenadores personales, como consecuencia de un deterioro de la estrategia interna. Cuando la misión pierde la búsqueda de una necesidad latente, se pierde el espíritu de arriesgarse más porque hay que equivocarse, ajeno a lo que puede ocurrir, miedo a hacer seguido este camino. Tenemos miedo a desear hacia atrás. Este deterioro se conoce porque “todo se ve venir en la empresa” porque las debilidades internas conviven con nosotros. Pierdes el sentido de lo que eres. Cuando vienen las crisis sólo te quedan los amigos. Gobernarse uno mismo, la narrativa propia es un collage, flujo de la experiencia ordinaria, que no deja de devenir, cuesta incorporarse a la narrativa propia, la narrativa reside en la forma de vida, por eso hablamos del arte de vivir. Así se construye un sentido de continuidad y sentido más pleno de carácter, poniendo a funcionar las libertades contra las exigencias del lugar.
En realidad no depende de las relaciones creadas, sino del apego o afecto personal con lo externo que establece una geografía social y cultural de las dimensiones del lugar. Así sirve a la comunidad recuperando el valor del lugar que convierte las creencias compartidas en prácticas concretas y en rituales de la vida diaria, que serán los generadores de los símbolos que comunicaran con el sistema amplio de la sociedad. Muy importante el nosotros porque la dependencia mutua genera vínculos de confianza donde la fe en los demás requiere menos miedo a la propia vulnerabilidad, construyendo un destino compartido a través de los rituales haciendo de la comunidad como un proceso en desarrollo donde el conflicto se puede aprovechar para mejorar la comunicación como narrativa compartida de dificultad, coherencia en el tiempo, conexión con el mundo, ser necesario y sentirse necesario. Todo razones para cuidarse entre sí, con afecto.
Contribuir a construir arte de vivir, descubriendo el cómo, el modelo, tejiendo la red social con el nurturing de líderes, la radicancia de las mesetas con una presencia que impulse una misión, el equipo con un modelo colaborativo sostenible donde Best in One es un grupo de profesionales con mucha experiencia asociados de una forma clara y la radicancia del universo de mesetas. Somos impulsores.

Encontrando el sentido de la vida en el propio arte de vivirla.

La creación del universo vislumbra algo de la sabiduría de Dios, porque la ley de Dios es la medida intrínseca de su naturaleza. Todos queremos vivir, Benedicto XVI habla de arte de vivir afirmando que la meta de la vida es la vida eterna en esa creación universal que es la naturaleza. Para lo cual pide apoyar el desarrollo de la justicia que supone dar a cada uno lo que le corresponde y contribuir así a la razón de la Humanidad en este mundo enfrentándose de una forma activa con los problemas de la sociedad actual como el sufrimiento de los hombres, las riquezas que no adornan la conciencia y la violencia que frena el desarrollo auténtico del hombre (igual que Mumford). Tener la esperanza de la salvación del mundo, ser testimonio de la palabra de este arte de vivir, no mirar los propios intereses, porque hemos recibido tanto que debemos devolverlo con justicia y trabajar hacia una rutina coherente con estos mensajes que da resultados y que genera impulso.
El amor es lo que determina si hay que hacer o no, cambiar o no cambiar. Lo más grande que hay en la vida, Dios, amor y verdad es gratuito. Dios está detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables y se le encuentra en aquellos que representan su mensaje y en la comunidad con los demás. Conseguir resonar en nuestra vida un modo de vida que representa todo esto, hará que la fraternidad con otros traiga paz y justicia, exigiendo desprenderse de todo lo material, actuando con humildad y obediencia a la cruz, viviendo con los mismos sentimientos que Cristo, construyendo una comunidad de voluntarios, porque una sociedad es tanto como el compromiso de todos sus miembros. La transparencia de nuestro modelo requiere un departamento de justicia interno que asegure el espíritu equitativo en nuestra forma de actuar. Cristo es un ejemplo que en vida nos indica el camino con autoridad dando un único criterio válido para nuestra vida con las claves de orientación a la vida y al cambio interior. La sabiduría es la gratuidad del amor, de dar y amar que da una fuerza creadora que es todo el mensaje necesario para un itinerario que nos une en la libertad y respeto mutuo. Este sacrificio es hacer sagrado, transfiguración diaria y en todos los aspectos de la vida, contando con apoyo en el camino hablando con el silencio, acercándose la debilidad y la humildad, aunque sea también necesaria la predicación, siguiendo el cambio de lógica con el uso de la fuerza del símbolo creado. Como en el cultivo del nurturing, evolucionar al juego colectivo de involucrarlos. El pan partido es símbolo de ayuda a los demás, y sabemos que el símbolo pasa a ser instrumento. La esperanza, el amor y la no violencia dan fuerza a los débiles, superando las divisiones y venciendo el odio. Al contrario el círculo vicioso de la violencia no tendría fin, con sus mentiras ocultas y egoísmo.
Nueva sabia ignorancia da una lógica diferente (desde fuera) que abre nuevas posibilidades al escoger lo débil para confundir al fuerte renunciando a toda superioridad. Aceptar el rechazo para lograr el desapego que permite la libertad respecto a las cosas materiales y a las cualidades personales, establece un materialismo y humanismo enfrentados, que exige la renovación para recuperar el dinamismo de la vida, evitar la rigidez y tomando las tinieblas como luz. Es necesario compartir, porque no vivimos para nosotros, el acumular lleva a la soledad. Es una nueva evangelización donde el amor es la fuerza purificadora que exige ver con el corazón con verdadero amor y auténtica felicidad, de estar juntos para vivir con justicia, verdad, misericordia, perdón y amor. Ganarse así el don que permite ayudar a construir un mundo más luminoso y humano, pleno de esperanza, donde el aprendizaje continuo a partir del ejercicio práctico de la esperanza haga que todo se torna sencillo. Así la Fe se transforme en vida, bebiendo de la propia humanidad, comunicando un mensaje eterno en el mensaje actual, humilde en la inmensidad del ser. Toda reforma supone un redescubrimiento, en este caso de la Fe.
Ser muy personal y cercano, cargado de paciencia, esperanza y desbordante de alegría, viviendo con la caridad siguiendo a cristo que es amor y humildad, renunciando a lo material, para llevar amor y ayudar a los que sufren. Lo material es acumulativo, lo moral no, cada generación debe adaptar lo moral a los tiempos aprovechando las lecciones del pasado y adaptándolas al futuro. La resurrección es la piedra angular de esta entrega total reflejada en la cruz, o la reencarnación para otros, sino no tiene sentido nada. Vuelta a la creación del mundo. Se convierte en un estilo de vida, de equilibrio y destino confiado, que exige comprender para crecer, con voluntad siguiendo un itinerario intelectual y espiritual, apoyado en el espíritu santo a partir del que se entiende, porque está arraigado y edificado y es firme. Porque las obras sólo son justas si se hacen desde la Fe, que ayuda a fiarse sin comprender y es la que transforma el mundo en silencio, poner sus manos en nuestro destino, que lo potencia en algo infinito y lo convierte en un horizonte magnífico. La oración (el carácter de Mumford) mantiene la calma en este camino, respecto a convivir con la ansiedad del alma como recuerda Mumford. Resuena Sennett en su visión sociológico de la vida actual que nos toca vivir. La rutina genera carácter, curioso que surja la simbología del carácter, que es el último responsable de responderse a uno mismo y a los demás.
Enfrentarse al límite de qué no es posible del hombre. Ante la arbitrariedad del hombre y la postura del buscador filósofo, que entiende y admira en cierta forma este camino, pero cree que no es viable, hay que mantener el silencio, el respeto a su duda, y dar amor sin poder, don que nos hace vivir y soportar el sufrimiento que es la base del amar. No dudar del valor de la persona, del significado mismo de la verdad y del bien, de la bondad de la vida. De aquí hay un paso a una gran admiración por la ciencia, que sin embargo no ha impedido que perduren las desigualdades, injusticia e infelicidad, amenazas todas de integridad física y moral, que nos exigen un compromiso activo con el arte de vivir. La redención de un mundo diferente y mejor como factor de esperanza que cambia la vida, hay que ir construyéndolo con voluntad, racionalidad y moderación para llegar a soluciones equitativas que integren lo diferente bien buscando la dignidad y lo solidario, con acogida y servicio recíproco, verdad, justicia y amor trabajando hacia comunidades unidas y abiertas, de hermandad y perdón. Paz porque la acogida del otro es imprescindible.
El sufrimiento es espacio de aprendizaje de la esperanza, en el que hay que apoyarse en la preferencia del bien a la comodidad, pasa a ser una medida de la grandeza, de sufrir con y para el otro, que ayuda a construir el itinerario a la vida verdadera, el arte de vivir, siguiendo una peregrinación terrena. Aceptar la tribulación que cura al hombre, madurar en ella y encontrar en ella un sentido. El más excelente de todos los bienes, penitencia y ayuno permite enfrentarse a los desafíos que hay por delante. La oración es esperanza, purificación interior para servir a los demás, ayuda al ejercicio del deseo que ensancha el alma para que abarque el don. Sentirse orientados hacia lo que está por delante, que supone esa sensación que está todo por hacer, porque la vida humana es bella y debe vivirse en plenitud disfrutando cada momento. El espíritu santo es un don de sabiduría, profecía y santidad que genera carisma. Vivimos tiempos de cambios profundos y rápidos que requieren formación humana, espiritual e intelectual. El sufrimiento es escuela de carisma, valentía y creatividad ante los desafíos del hedonismo, dinero, individualismo y relativismo.
El mundo actual requiere construir oasis de contemplación, escuelas de oración de educación en la fe y acompañamiento espiritual donde aprender a ser silencioso, activo y creativo, ganando autoridad, con el discernimiento que permite retener lo que es bueno, y por la entrega a los demás, capacidad de escuchar y amar. Alumnos de vida espiritual, buscador de Dios (la verdad y su reflejo en el mundo natural), reconocimiento de la miseria para identificar y luchar con las injusticias. Estos oasis muestran el carácter relacional del arte de vivir, que nos orientan a la iglesia local y a las comunidades fraternales que articulan el mundo (las organizaciones sociales del tipo que sean), permite dinamizar cambios en las relaciones humanas. La caridad en la verdad es más eficaz cuanto más se trabaja, permite que a través de la acción, Dios tenga un sitio en la sociedad, enfrentándose a las desigualdades clamorosas, como el hambre, la seguridad y la justicia, medio ambiente y renovación moral, potenciando el desarrollo agrícola, el papel de los estados, con gratuidad y don, desarrollando un estilo de vida diferente de interacción fraterna.
Reenfocar el Best in one orientado a la gestión del universo de mesetas, tejer las joint ventures sobre mesetas, no tanto sobre el individuo sino sobre el universo. No nos ofrecemos a los líderes sociales sino ¿cómo servimos a las mesetas? o ¿cómo construimos algo junto a las mesetas? Construir una sociedad de paz y armonía, respeto por la vida y la dignidad de la persona, donde se impongan los derechos de todas las personas, sobre una base moral objetiva, educados en la verdad, favoreciendo la reconciliación, el diálogo sincero y veraz. Así superar la retorcidísima y enredadísima complicación de nudos, renunciando a sí mismos, un gran sí todos los días con sacrificio trabajando en las micro- relaciones y macro – relaciones sociales. Mantener un horizonte humano y universal, que dé valor y sustancia de las cosas, que permita construir una buena sociedad y un desarrollo humano integral. La caridad es el mayor don, relacionado con la verdad, que hay que autentificar y persuadir en la concreción de la vida social, diálogo entre saberes y operatividad, aunque supone un fatigoso trabajo, superarlo con alegría, valentía y esperanza siguiendo el itinerario de la vida. El mal es la injusticia.
El futuro de la humanidad se fragua en la familia donde se aprende de valores y exigencias, y se encuentra la identidad y la misión, qué y para qué sirve todo. Los hijos son la mayor riqueza y el bien más preciado. Fruto del matrimonio, modelo insustituible para el bien común de la humanidad, un bien precioso, un consorcio para toda la vida de exclusividad, fidelidad, permanencia, apertura, realización humana y espiritual. Educar con sabiduría y dulzura la capacidad de discernimiento.
Mirar hacia un horizonte más alto y más vasto, de cumplimiento profesional y vida familiar ejemplar. Gestos de amor permanentes en ser comprensivo, servicial, no envidia, no presume, no se engríe, no mal educado, no egoísta, no se irrita, no lleva cuentas, no se resigna de la injusticia, goza con la verdad, disculpa sin límites, cree sin límites, aguanta sin límites. Revisar en profundidad la propia vida, no detenernos superficialmente ante el valor del instante que pasa, sino vivir en profundidad porque cada momento de nuestra existencia es importante, nos aporta criterio de justicia, valores determinados, puntos de interés, líneas de pensamiento, fuentes inspiradoras, modelos de vida. Nos ayuda con nuestro compromiso en el mundo, justicia, rectitud, reconciliación y paz. Trabajar por un mundo justo y habitable, bien de todos y dignidad de la persona. El amor que siempre necesita el hombre se da de forma gratuita, no se impone, se habla en silencio con el ejemplo. El arte habla de Dios, de la belleza inmutable. Para no caer en la desesperanza, une a las generaciones en la admiración, esencial en la búsqueda de sentido de estar en el mundo. De aquí el aspecto esencial de una misión enriquecida. El don de la existencia, nos debe guiar con esperanza y alegría, con deseo de amar, de la atracción por el misterio de la vida, buscando un horizonte que siempre supera el presente. Los artistas son puentes entre la tierra y el cielo, como dice Franco Batiatto, que facilitan la reflexión interior y espiritualidad para abrir y ensanchar la conciencia humana, ser elocuentes y cautivadores. El gran código que es la Biblia que se revela con lenguajes, imágenes y expresiones, símbolos, surgidos de rutinas y juegos. La resurrección sobre la muerte, es la roca sobre la que se cimienta todo. Imagen de unidad, define el espacio más apto, los fieles son las piedras vivas, las mesetas pasan a ser las piedras vivas del universo.
La vida es casualidad pero la naturaleza no, sin embargo es justa por la belleza y el fulgor de los orígenes. Es por lo que trabajar por el bien común de dimensiones planetarias, buscando la coexistencia armoniosa y laboriosidad orgánica, y no sólo responder a los beneficios inmediatos. Es norma moral natural y de contenido humano. Requiere tiempo de espera y de preparación, autodominio, respecto por el otro. Dabar significa palabra y acto en Hebreo, “walking the talk”, peregrinación terrena y puntos de referencia estables. Liberar la libertad en el itinerario espiritual. Buscar una vida más grande, inmensa y bella con fraternidad, justicia y paz porque somos ricos en cualidades, energía, sueños y esperanzas, buscando y encontrando razones fuertes de vida y de esperanza. Cuanto más grande más se debe uno humillar. La nueva alianza es la humanidad. Amor vence al egoísmo, la gracia al pecado. El espíritu santo es un don, encender la imaginación y moderar nuestros deseos. Amor puro, fiel y libre. Misterio de la encarnación de verbo divino. Escuchar y ponerla por obra. Dar gracias por el amor recibido. Valentía. Luz interior de la sabiduría, fuerza reconciliadora. Arte de vivir.

El arte de crear relaciones.

Nicolás Bourriaud explora en La estética relacional la forma en que el arte se ha convertido en una actividad coproducida entre autor y espectador. Hay problemas que identifican a una generación y la vida hay que volverla a mirar desde esta nueva perspectiva cada vez: los problemas, o sea la misma perspectiva que Leibniz con la combinatoria.
Si hay que redefinir el modelo de mesetas a modelo de radicancias habría que hablar de compartir problemas. Crear ramificaciones que salen de las relaciones predefinidas por este compartir, resultando que las experimentaciones sociales (conjuntas) es el nuevo campo del arte, abriendo algún paso, tomando posturas extremas y clandestinas. Las relaciones se han convertido en productos diferenciales, donde las vivencias son con el espectador, el que Sennett dice que se desconecta porque la mecanización reduce el espacio relacional. Pero la sociedad está cambiando esta dinámica. Muerta la utopía racionalista ésta es una muestra que sigue el proyecto modernista, ahora estando juntos, con la elaboración colectiva del sentido. Modela los universos posibles, aprendiendo a liberar al mundo, construyendo modos de existencia o modos de acción. Invención de lo cotidiano, organización del tiempo, interacciones sociales y contexto social, urbanismo y comunicaciones, generando un estado de encuentro, que requiere una cierta duración para experimentar y permite un intercambio ilimitado. Es el poder de reunión donde los símbolos unen porque son resultado de la rutina convertida en juego, que provoca una materialización de una solución conjunta. De aquí emanan criterios estéticos, coherencia de la forma y valor simbólico del mundo que propone.
Surge de nuevo la civilización de lo próximo, como lugar de producción de una sociabilidad específica. La involucración hace que te transformes por la interacción con un médium a través del que pasas, siguiendo direcciones y políticas nuevas a través de intersticios sociales. Se generan comunidades de intercambio que escapan del cuadro económico actual con formas de intercambio distintas. Hay una realidad de escala, que problematiza la esfera relacional, por su infraestrechez social y sus revoluciones ínfimas en colectividades instantáneas. Se modeliza lo social, en una nueva forma de relación. La estética relacional supone el materialismo del encuentro de Althuser, creando contingencia del mundo, como el arte es juego de hombres de distintas generaciones, y genera una nueva teoría de la forma o topología social. Un desvío así provoca choques y el nacimiento del mundo con nuevas posibilidades de vida. Bloques de afectos y de percepciones, narrativas que dependen del contexto, luego pueden cambiar, nuevas nociones de formas sociales resultado de nuevas trayectorias desarrolladas a través de signos, objetivos, formas y gestos. De este cambio resulta una amalgama o principio aglutinante dinámico que permite inventar encuentros posibles, creando las condiciones de intercambio que nacen de la heterogeneidad. Así la forma es la relación con otros que incorpora transacciones con la subjetividad de los demás, de negociar o dialogar desde la intersubjetividad. Invención de modelos sociales, nuevos dominios formales como los meetings, citas, manifestaciones, diferentes tipos de colaboración entre personas, juegos, fiestas y lugares. Así se produce la participación del espectador en un espacio de reflexión, creando nuevos espacios de sociabilidad. Ilusión de una democracia interactiva.
Partiendo de posiciones diferenciadas, se produce un espacio de relaciones objetivas entre estas posiciones. Surge un objeto relacional con desorden formal, discurso inacabado e insatisfacción diseminada. Este desorden en positivo aprovecha la alta densidad de relacionales, que si bien limitan el juego de lo posible, cada cosa puede ser función de cada uno de sus miembros por lo que es porosa y con alto potencial. La relación con los campos de producción determina su evolución, así la producción de relaciones con el mundo quedan mediatizadas por los objetos y prácticas específicas que surgen y que determina las formas para las relaciones. Nosotros lo hemos llamado mesetas. Estas producciones suponen la invención de líneas de fugas individuales y colectivas, a las que hemos redenominado mesetas radicantes. Las tentativas microscópicas juegan un papel fundamental. El matrimonio es como una fábrica de transformación de las relaciones humanas, generando en la sociedad universos productores de relaciones. Es una muestra de la importancia de las fábricas sociales de transformación. Sus normas se reflejan en un régimen contractual. Se establece un realismo operativo de lo social. Se vuelve así a los deseos iniciales que precedieron a la fabricación de objetivos, como enfatiza Mumford que es la energía real de la Humanidad. Reta al beato que no acepta lo heterogéneo. El cambio es imparable.
Zurcir pacientemente la trama relacional, darle una función poética a todo aspecto, moverse en el espacio de relaciones, sin idea preestablecida de lo que va a pasar, produciendo relaciones entre personas y el mundo, nuevos modos de intercambio social. Resuena de nuevo el coeficiente del arte que es la apertura al diálogo y la reflexión con proyección al infinito, y una cantidad de trabajo abstracto. Se genera el valor de intercambio en la esfera relacional, iluminado por el imaginario de las negociaciones y de las visiones, donde se mezclan modos de pensar. Se trata de algo en grupo, cercano como vecindario, low tech y táctil que potencia la inteligibilidad e interactividad, inaugura el diálogo, provocando un desgarro en los intersticios sociales, inventando relaciones posibles para la concepción y la difusión con armonía y cohabitación. Se produce una expansión a través de vectores de relación hacia otra relación que crean nuevas posibilidades de vida con cierta densidad que genera nuevos modelos de vida basados en esquemas sociales alternativos, que modifica la subjetividad de lo cotidiano con experimentos concretos y deliberadamente fragmentarios. Se construyen espacios concretos, problemática de opuestos y diferencias. Cambia el sentido de la existencia, dando más importancia al tiempo y menos al espacio, porque sigue trayectorias posibles, en los que se expone a procesos y situaciones, acontecimientos.
El estoy aquí para ser subcontratado no ha funcionado, porque se hace desde una perspectiva de espera. Por un lado el número de soluciones es limitado, generando un valor de utilidad bajo, luego no hay pegada para valorizarlo. Pero aunque no hemos tenido éxito con muchas empresas, por otro lado empiezan a surgir empresas con éxito, luego se está produciendo una evolución que requería su tiempo. Se ha acelerado desde que se ha tomado el control de los acontecimientos. Se apaga una visión marxista que supone el tiempo cerrado sobre su sentido. Reenfocar las radicancias de nuestro modelo desde el control de su evolución, entrando en el modo de estar juntos para reconducir el valor que aportamos a la sociedad. Crear significación estando al borde del abismo de cada modelo, facilitando el intercambio y la repartición, generando un momento. Crear arte de vivir es una actividad abierta. ¿Deberían ser más abiertos todos los aspectos del modelo de igual manera que el modelo está evolucionando donde es abierto? Así negociar relaciones abiertas porque las actitudes se convierten en modelos de relaciones sociales. ¿Qué modelo de relación social estamos proponiendo? Hay algunas que no sirvan para nada, en otras cumple su función en el silencio y en otras se sigue construyendo la relación pero sin resultados. Nosotros buscábamos acontecimientos para ellos, pero quizás la crisis les ha saturado de acontecimientos y nuestro modelo se hace redundante con su realidad. Hemos criticado el modelo de otros, y creen que les basta con sus críticas. La crisis es sobre saturadora de acontecimientos.
Debemos seguir criticando pero con los resultados de nuestro trabajo. Extraer lo eterno de lo transitorio. ¿Y si ahora buscáramos acontecimientos para nosotros vinculando al resto con nuestras radicancias? Generar experiencias donde cada uno mantiene su identidad, pero desde las que surjan acontecimientos libres de colaboración de forma que seamos socios en algo. El reconocimiento institucional valora una asociación libre. Lo institucional se construye a los largo de los años por negociación, diálogo, roce cultural, intercambio de puntos de vista. You have a chance, continuidad, visión clara, modelo para desarrollarla, la visión es que se consigue materializar. Gobernar los radicantes.
Vivimos en un mundo más desigual, donde la tecnología es herramienta de avasallamiento que lleva a cambios epistemológicos en la forma de percepción, nuevas maneras de ver, como ocurre con la informática y la tecnología de uso diario. Su poder generador de mayor fuerza, supone un arcano de lo social y de la interacción. ¿Qué tecnología traemos? Gobierno corporativo, business development e inversión en innovación. La clave está en la esfera de las relaciones humanas y cómo estas tecnologías modifican la relación con el mundo y con los modos de representación. Las tecnologías facilitan nuevos modos de producción y de relación, y como la función representación está en los comportamientos, estos cambian al apropiarse la tecnología de los hábitos de percepción y de los comportamientos inducidos, de las estructuras simbólicas que las reciben, para transformarlas en posibilidades de vida, nuevas maneras de pensar, ver y vivir. Estos nuevos modos son itinerarios por las relaciones sociales o modelos sociales en los intersticios abiertos en el cuerpo social con duración para recordar, por lo que pueden ser interpretados varias veces porque no son una actuación puntual. Estos modos de relación sufren un efecto de avance, son nómadas y fluidos. Por eso tienen poder de convocatoria.
Una cosa que me ha llamado la atención es que vamos abandonando continuamente restos de nuestro ADN por todas partes, y siempre ha sido así, por lo que no entiendo porqué seguimos siendo una sociedad en censo, al tomarse esto que es natural como algo malo.
Vemos que en el continuum de la vida, éste hecho social puede convertirse en herramienta política que busca la liberación de las subjetividades. Amistad y compartir supone un cambio en el que no importa la dimensión porque genera virtualidades en un sinnúmero de dimensiones. Se produce una ambivalencia entre lo real y lo imaginario, porque forman programas superando los límites de las relaciones sociales existentes al inventar modos de vida, maneras de ver y de pensar que lleva en sí una ideología inducida. Nuevos valores de sociabilidad y nuevos horizontes que surgen de la interactividad y de la producción de relaciones. Hasta ahora con el acontecimiento proponíamos una oportunidad que cambiara la vida, pero no responden, porque los rizomas han quedado superados por los radicantes de sus vidas. Deleuze y Guattari han sido superados por Bourrriaud en este contexto de cambio profundo en el que vivimos. No pasa nada si estamos excluidos de la realidad de una empresa porque llevan su camino. Necesitamos evolucionar los esquemas de acción, pasando a ser realizadores de programas generadores de formas y de situaciones dinámicas, actuando por estratos. Así esto pasa a ser un universo de radicantes y no de mesetas. La realidad como resultados transitorio de lo que hacemos juntos. Esta reflexión anticipa el siguiente libro de Borriaud en el que acuñó los radicantes.
¿Qué podemos hacer juntos en algún insterticio social? Concentrar el esfuerzo del universo en generar formas de materializarlo, que son las que faltan, generadoras que son de valor de utilidad. No frenar la experimentación de nuevas cosas, da igual la imagen y el formato, nuevos modos de relación, de la producción cambiante de enunciación, flexible y potencial, redefinición permanente. Las formas nuevas modelan el sentido, lo orienta y lo repercute en la vida cotidiana generando nuevas modalidades de subjetivación. Somos capaces de influir así en los sistemas de equipamientos colectivos de las categorías e ideologías del pensamiento en base a una gestión pragmática de las estructuras subyacentes, actuando según un paradigma operacional que persigue una revolución permanente en el método. Seguimos así un paradigma ético estético. Crear redes relacionales no se puede crear sólo. El nurturing con los socios, y con los inversores es base de una inteligencia colectiva, que surge de la estructura en red.
¿Cómo se convoca? Con procesos de heterogénesis que van en contra de la homogeinización en base a unir campos heterogéneos, placas independientes, relaciones por apareamientos diversos, interdependencias. Las nuevas formas generan uniones inéditas, dinámicas y ondulatorias que hacen despegar las radicancias y emerger territorios singulares como alteridad. Se definen así territorios mínimos donde actúa el ritornello de alta repercusión y rebote. Así sólo existe acoplamiento a otros vectores de subjetivación en sus procesos de radicancia, unificando estados de conciencia, a través de este dispositivo flexible, que tiene el potencial de la incertidumbre creadora y de la invención delirante que desterritorializa para conectar y llegar a bifurcaciones de la subjetividad.
Esto es un arte de vivir que, como tal, se opone a todas las formas presentes o amenazadoras de fascismo. Trabajar por cuenta propia es lo que consigue la obra de arte que tiene la capacidad de influencia sobre las percepciones y afectos, generando nuevos conceptos y aportando un avance de un acontecimiento por venir. Así se consiguen producir relaciones en el mundo con la ayuda de signos, gestos y objetivos. El estilo de un pensamiento es su movimiento, la vida como forma estética, marcada por ritos, puesta en forma.

Las mesetas son radicancias.

Richard Sennet hace una pausa para contarnos nuevas perspectivas de su experiencia. La cultura material con la desvalorización de los objetos, ha supuesto la separación de técnica y de teoría, perjudicando a la parte intelectual que pierde capacidad de visión y de composición. Esta es la mayor pérdida para la civilización. ¿Y si hubiéramos expulsado la fabricación por enfermiza dentro de la cultura Europea? Habríamos internalizado la indignidad de la explotación humana señalada por Marx, avanzando hacia formas de relación que esquivaran esto. Un gesto de inteligencia generacional, que ha impulsado profesiones culturales en Europa llevando las fábricas a los países emergentes que no se pueden permitir esta sofisticación emocional. El monopolio hace caer la calidad. La estructura narrativa se ha venido abajo desde los años 80s con la alta tecnología, las finanzas y los servicios, surgiendo instituciones más flexibles, responsables y controladas por inversores globales, con mentalidad de corto en el tiempo e infinito en el espacio por tanto como dice Rancière, grandilocuentes pero alejadas de la realidad. El mercado financiero terciario ha terminado por provocar una disrupción total porque sus reglas distan mucho de las que rigen la realidad social.
La red requiere redundancias, siguiendo su protocolo, liturgia, educación y respecto. Pero no están funcionando las redundancias sólo, porque las organizaciones no integran aquello que no necesitan o que no confían en que les vaya a ayudar, lo cual requeriría hacer una razzia de porqué esto es así. Conseguimos contribuir con personas en consejos o comisiones, en el business development donde están otros y donde no se consiguie ayudar porque ya todo el mundo sabe de todo y no hay tiempo de transmisión, haciendo inviable un proyecto basado en esto porque no se les enseña tanto, aunque a alguien hay que tener o sino habría que coger a otro. Resulta que en un entorno de tanto acontecimiento provocado por la crisis, se vive el máximo riesgo de principio de Peter, de pensar por agotamiento, en que ya se está haciendo lo suficiente, porque tampoco se puede hacer nada más. Es como si viviéramos en un a sociedad de zombis, walking dead. Evitar el sistema cerrado, el que nadie quiera oír de nada. Hablamos conversaciones diferentes.
Hay que plantearse la vuelta a la artesanía que supone una implicación a fondo en el trabajo, por el nivel de calidad y el amor al trabajo bien hecho, la dedicación y la aplicación de alguna destreza técnica que supone estar plenamente consciente de los problemas implicados y las posibilidades técnicas, y permite aferrarse a una realidad (su narrativa vital) con su enorgullecimiento del trabajo. Es un lujo poderlo practicar y como actividad productora de formas, desarrolla el yo y las relaciones sociales, como dice también Bourriaud. La artesanía supone amasar algo que es emergente poco a poco.
En un entorno tan gris, hay que profundizar en nuestra radicancia para dignificar al trabajo, evolucionando el networking hacia la radicancia conjunta y colaborativa, apoyándose en los socios en las start ups que siguen la dinámica de un líder, o con mayor potencial las sociedades de inversión donde el dinamismo lo aportamos nosotros para consolidar las inversiones en biomedicina e impulsar las soluciones digitales a Salud y Ocio, profundizando y entendiendo el potencial que reúne a un grupo de personas y profesionales excelente para hacer mejor el trabajo desde el impulso de un modelo colaborativo. Desde la perspectiva del universo de radicancias, resulta más atractivo quedar con ellos para explorar qué hacer juntos, identificar con quiénes buscar una estrategia colaborativa, que cree radicancias. Potenciar las nuevas experimentaciones donde prime la innovación, y se permita coinvertir con normas para que no destrocen el proyecto. Reescribir los servicios en la web desde la perspectiva de construir radicancias con otras empresas. Impulsar el proyecto de artesanía colectiva donde cualquiera puede aportar. De los dos modelos colaborativos, el de la catedral y el del bazar, nos quedamos con el segundo en el que cuantos más ojos menos errores, como estamos desarrollando el modelo relacional descrito. Demiurgos que impulsan el desarrollo social con el objetivo de alcanzar la calidad y hacer un buen trabajo, con el uso de los conocimientos técnicos de acceso libre, regenerándolo con la aparición de tecnología sin conocer su uso antes de aplicarlo.
La experimentación nueva que decimos debe enfocarse a resolver problemas buscando soluciones, sin un objetivo fijo y acabado, sino persiguiendo el descubrimiento de nuevos problemas dentro de un sistema abierto que abra nuevas posibilidades. Establecer alrededor de este itinerario una tribu como en las realidades de lynux, cocina, música, ciencia o empresa. Prima el anonimato que facilita el ser más francos, donde importa más lo que se sabe, y donde el trabajo trae su propia recompensa con el detalle diario y la libertad de experimentación, desarrollando en el proceso su destreza por potenciar la relación entre resolución y hallazgo de problemas, actuando dentro de un marco de colaboración, y apoyándose en la naturaleza impersonal de la calidad, sin miedo a la marginalidad por actuar así. Trabajar en equipo elabora un buen producto. Es necesario el ritual, los ritos de Mumford, que deben ir cambiando, al igual que el contenido va cambiando conforme evolucionan las rutinas con la retroalimentación que supone iniciar el dinamismo. Unimos así comprensión y aprendizaje. Sennet habla que el trabajo en equipo y en colaboración tiene sus dificultades: dedicación y lealtad no supone recompensa, más experiencia menos valor, no compensa la capacitación y avanzar su experiencia, el trabajo bien hecho no merece recompensa, actitud monopolística y de desigualdad. El problema viene de la percepción del role activo que debe tener cada agente, independientemente de sus capacidades personales, pero teniendo claro que el proceso es emergente donde poco a poco, el espacio se incorpora a tu imaginación madurando gracias a la reflexión, al amasar, y a que piensas y haces al mismo tiempo. Pasas a ser parte del espacio por tu propio esfuerzo.
Generamos una simbología compartida que debemos aprovechar cambiando el chip. Ya somos algo, ¿qué somos? Qué simbología hemos creado como consecuencia de nuestras rutinas. ¿Hagamos algo juntos? Desarrollar una destreza de colaborar para construir algo juntos. Tenemos múltiples dimensiones para aportar cohesión y colaborar. Veamos este proceso como si fuera el desarrollo de una ciudad siguiendo el mapa de Sennet: ciudad, trabajo cómo nos esculpe el oficio al que nos dedicamos y cultura adaptación. Ubiquemos puntos de interacción en los bordes, en la periferia para facilitar el carácter interactivo de conexión social logrando que los bordes sean porosos. Gestionando y generando así radicancias: redundancias, start ups con socios, sociedades de inversión con inversores, best in one donde asociarse con terceros, generar espacios significativos a partir del gobierno y business development, como lo hemos hecho en las empresas de éxito y con la inversión en innovación. Es posible y hay mucho que ganar en base a tener un proyecto en común, de intercambio e interacción, de coexistencia, informalidad y anarquía para integrar, visual, táctil y social, que adapte las experiencias según el contexto. Exige saber cómo integrar verticalmente y a ras de suelo porque estamos intentando crear espacios significativos sin que exista integración. Construir espacios públicos verticales es complicado. Hay que trabajar la horizontalidad, creando lugares de intercambio, interpretando el urbanismo como ciencia de la interacción que desarrolla lugares de intercambio, como la plaza – mercado que llevó al desarrollo de la ciudad (que nació de servicios) y ésta a la democracia para convivir, mostrando como estas tecnologías terminaron por modificar los comportamientos. Lugares abiertos para cualquiera pueda entrar, que precisamente por eso genera atracción, porque no son muy formales, sino desordenados y anárquicos. Así nuestras rutinas de actuación son lugares de interacción o como plazas: blogs, picaros e ingenio, redundancias, gobierno, ventura capital, start ups, best in one, colaboraciones, y dejan de ser mesetas para convertirse en radicantes. Así todas las rutinas propias se convierten en radicantes, lo cual requiere una estrategia de movilización distinta como puede ser el explotar conjuntamente el estilo de vida español como eje de atracción en la exportación de un arte de vivir.