14/04/2007

Lucenes º10: Walking the talk

Empiezo por agradecer la oportunidad que me ha ofrecido Alberto Martínez y el resto del equipo de Cul de Sac (CdS), de compartir unas reflexiones en este primer libro CdS. Ya cuentan a sus espaldas con una cierta cantidad de cambio social, provocado por su forma de trabajo. Un cambio que empieza por ellos mismos, que alcanza a sus clientes y que tiene la responsabilidad añadida de serlo para la sociedad extendida.

¿Sería posible que los libros del futuro se actualizasen permanentemente con la opinión renovada del escritor según su experiencia fuera cambiándole? Así no serían libros sino biografías vivas. Sería como mantener una conversación continua con su creador.

Claro dicen que los grandes inventos se realizan antes de cumplir los 30 años y que después los hallazgos son meras precisiones del descubrimiento original. Quizás estemos condenados a hacernos menos interesantes conforme ganamos experiencia, o aumentamos nuestros miedos. Puede que no interese actualizar los libros con nuestra pérdida de “des-experiencia”. Viva la frescura y la ingenuidad de la búsqueda.

Quedémonos con este hecho. Cuando miramos un primer libro que recoge el camino recorrido tenemos que ser precavidos. Gilles Deleuze y Felix Guattari reducen el valor de un libro al de una narrativa concreta sobre una perspectiva de la realidad. Limitemos, pues, la ambición; reduzcamos este libro a un simple happenning de la vida CdS y disfrutémoslo, pues está lleno de la frescura que les hace algo especial.

El encuentro.

En nuestra organización recorremos un camino entre varios mundos, en el cual las empresas resuelven problemas sociales, y esta realidad esconde la misión que una organización ha decidido tener hacia la sociedad, aunque no sea explícita. Dice Frederick Nietzsche que estamos condenados a las consecuencias de nuestros actos, aunque la vida nos haga madurar. Luego el no actuar explícitamente hacia la sociedad no nos evita el estar haciéndolo.

Cuanto más rico es el problema que se resuelve, más sostenible es la vida de la organización, al contener el trabajo realizado una mayor significación para los que lo ejecutan y para la sociedad. Esto exige más, y la energía necesaria que hay que poner, compensa la dificultad y las muestras de incomprensión. Queremos organizaciones que contribuyan a cambiar la sociedad de forma única.

Como todos vivimos en una misma sociedad, es difícil que veamos problemas diferentes, sino más bien todos vemos más o menos los mismos. Pero la conversación que se produce en cada organización la hace única por la forma de definir el problema que resuelve: es el resultado de cientos de decisiones que establecen el problema y la forma de resolverlo.

¿Esto qué tiene que ver con lo creativo que representa CdS?. Pues que es a través de la creación del producto, del servicio o de su reflejo en la imagen que ofrece la empresa, como se materializa la solución al problema al que se enfrenta la organización. Y esto condiciona para siempre la realidad de la empresa.

Este hecho único y diferencial de cada organización nos lleva a buscar nuevas formas de gestionar este proceso creativo. En especial, exige profundizar en la forma en que somos capaces de crear el producto, el servicio o la imagen. Las organizaciones con las que trabajamos tienen dificultades para gestionar la creación. Hay que hacer algo más que repetir lo importante que es la creación y su materialización. Nos falta algo más. Necesitamos unir la capacidad de crear con la realidad de los problemas organizativos que surgen al gestionar el desarrollo de producto, el servicio o la imagen; un apoyo que aporte una solución más cercana a la problemática total de las empresas y menos uno que esté limitado sólo al fenómeno de la creación.

Estando con esto, hace 3 años volvimos a encontrarnos con Pilar Roger, amiga del colegio. Mi hermano me había comentado que había creado con unos amigos, un taller creativo en un garaje. Ya sabemos el grado de mito que han alcanzado los garajes, muchos buenos negocios empiezan de una forma muy modesta en un garaje. Pilar estaba dejando CdS pero me resultó atractivo lo que me contó. Aquello tenía el potencial de lo conceptual y enlazaba muy bien con nuestro problema.

Esta búsqueda nos llevó a una de las comidas CdS. Era un Viernes. Pasta; cocinaba Pepe, claro. Llevamos unos dulces. Hacía algo de frío pero un poco de vino y la conversación, acabaron con la sensación. Hablamos aquel día, pensábamos lo mismo, nos entendimos desde el primer momento inundados por una dosis extra de energía. Pero nadie dijo que la libertad era tan difícil. No terminábamos de compartir la forma en que aquello podía hacerse. No iba a ser tan sencillo.

No pasa nada con el hecho de que el mundo de la creación no esté suficientemente entendido a nivel organizativo. La falta de claridad de las estrategias de las empresas cuando falta la motivación extra de querer cambiar las cosas, es una dificultad mayor que las carencias de la forma de trabajar de las empresas creativas. Esto jugaba a nuestro favor.

Y al mismo tiempo, éste es el nudo al que nos enfrentamos en nuestro camino. Quizás por eso nos entendemos con CdS. El encuentro se justificó. El problema es compartido.

Nosotros nos sentimos parte de las organizaciones con las que colaboramos, nos responsabilizamos de los problemas de todos los agentes que influyen y se dejan influir por el problema que se resuelve. Miramos a las organizaciones más allá de nuestro interés.

El sentido CdS.

Todos los sectores estamos sometidos al cambio acelerado de estos tiempos. El cambio en gran medida es mental y de hecho el futuro va a depender de la capacidad de caminar este cambio. Siempre ha sido así, pero la velocidad exige ahora hacerlo con conocimiento de causa o con total ingenuidad.

El modelo CdS puede ser un camino renovado sobre cómo enfrentarse al cambio, por la frescura que aporta la mirada ingenua hacia cómo andarlo y por el valor de querer recorrerlo. Desde esta frescura se entienden los problemas de las organizaciones con una perspectiva más amplia y desde el valor se tiene la energía para enfrentarse a las dificultades que surgen. Hay casos en los que hace falta una perspectiva muy contundente, de replanteamiento conceptual, casos en los que es más claro el valor de CdS.

CdS ha escogido este camino. Creen en ellos mismos, esto les hace no dejarse desenfocar. Este es el bien que trae CdS a las organizaciones. Sui Generis desde su libertad, capaz de mover lo anquilosado. Dice Boris Groys que así se produce la innovación cultural, desde lo profano, desde aquello que rompe lo establecido. ¿Estaremos asistiendo a una innovación CdS?

Desde esta perspectiva del cambio es desde la que CdS tiene una cabida fundamental.

Creen en el mundo según el modelo de ágora pública con el que funcionan. Están algo desorganizados por fuera, pero muy organizados por dentro, que es lo que vale. Es un modelo basado en la inteligencia colectiva que no es democrática pero sí respetuosa. Todos aportan pero no todos aportan lo mismo. Unos enriquecen con ideas lúcidas; otros cohesionan aportando la coherencia.

El ágora se ve alimentada por que existe alma, fuerza, ilusión, positivismo, fe en las personas, capacidad técnica, organización emocional… Son amantes de los valores, la comida, el diálogo, el apostar por las personas… Tienen una filosofía muy sólida, alrededor de las personas. Pero mejor que se expresen ellos.

El creer en las personas requiere permitir un desarrollo individual, por lo que es consustancial crear una organización que permita este crecimiento. Que satisfaga todas las dimensiones individuales, o sólo algunas, pero que condicionarán su desarrollo. Quizás siempre vaya a ser así.

La fama es pasajera. Sin embargo, los valores dan carácter y enraizan. CdS los tiene bien claros o al menos busca el tenerlos. Como veremos, el futuro está en la maduración de ese carácter y no tanto en la experiencia que se gane. En esto se esconde el destino, ¿cómo saber positivar lo que nos ocurre?

El carácter es el que condiciona en un sentido u otro la inteligencia colectiva, donde reside la capacidad de entender la sociedad y sus problemas y desde donde se toman los compromisos de qué problemas resolver y cómo hacerlo. Si volvemos aquí a la continua actualización del primer libro, hemos llegado a la actualización del carácter que es lo que depara la lucidez futura. CdS tiene mucho desde donde crecer y espacio para escribir páginas de cambio para otros libros… o para el mismo. Habrá que nutrir el carácter.

De entender el propio carácter se derivará la forma de entender la propia contribución. ¿Cuál es el servicio que se ofrece? Hay que clarificar muy bien los servicios que se dan y comunicarlos con claridad. Superar las barreras y la confusión que se produce en la comunicación de servicios con altos intangibles.

Además, hay que ser coherentes con el servicio que se ofrece a la sociedad; esta es una prueba para el carácter. De esto resultará, en parte, la grandeza de la contribución de CdS. Esto ya está ocurriendo desde el primer día, luego no hay que estar expectantes, sino que hay que vivir el proceso. La organización debe crecer de forma alineada con el servicio que ofrece.

Hay que adaptarse a la búsqueda que tiene la empresa con la que se colabora y verlo con la frescura CdS, para poderla repensar, reenfocar o revolucionar.

Es necesario abrir su modelo de ágora al exterior y en esto puede radicar su capacidad de aportar cambio sustancial. Cuánto colaboras y cómo colaboras determina tu proceso. Hemos vivido cómo se generaba sociedad de potenciar el espíritu colaborativo, como la levadura hace crecer el pan. Ser capaz de trabajar colaborativamente, no sólo con los clientes, sino con otros profesionales necesarios para resolver los problemas de las organizaciones.

Habrá que ir respondiendo a estas preguntas desde el desarrollo del modelo de servicio. El proceso de CdS condicionará el que vivan sus clientes. CdS ayuda a sus clientes a ser más auténticos.

Para entender los problemas del negocio habrá que actuar con sencillez y sentido común, igual que se crea. Dejarse llevar por las oportunidades que surjan.

Una parte es mucho.

La creación es sólo una parte del todo. No es ni siquiera lo más creativo que necesita una organización. Lo más creativo es saber a qué se dedica una organización.

Esto depende del carácter, que sí depende de los puntos de referencia que se crean con la materialización en un producto, servicio o en la imagen. Su éxito confirma que es una buena estrategia. Así se asienta la inteligencia colectiva, y se desarrolla el carácter.

Hay que tener muy claro el problema que ayudamos a resolver y no querer resolver todos los problemas desde la creación. Hay otras dimensiones de la empresa, que no son fácilmente resolubles desde la creación.

No vivimos una época de narrativas. Lo conceptual de CdS cobra todo su sentido con su nombre de callejón sin salida. Aquí es cuando podemos llamar innovador al modelo. Nos saca del callejón de la narrativa en la que estábamos, y no está nada mal para un happening. Walking the talk.