25/09/2012

Creacenes º77 Combinatoria y soluciones

SMARTIZACIÓN o ingeniárselas para hacerlo mejor, ACTO III por Ismael Fernández Calero.
La Comunidad Valenciana es una parte esencial de la cultura y la identidad social de España, es el Mediterráneo en esencia. Por alguna razón Fenicios, Griegos, Romanos y Árabes decidieron que esta región contenía los elementos necesarios para constituir lo que los ingleses denominarían un “hub” vital : la suma de un modelo económico y de un estilo de vida.
El modelo económico es la empresa familiar que nace del ingenio de un emprendedor y enseguida, llevada por los vientos mediterráneos, busca salidas en el exterior, este es el modelo de una sociedad plural en ámbito económico que basa su desarrollo en la ingeniería entendida un intercambio permanente entre la innovación y la creatividad. Pero este modelo económico está sustentado por un estilo de vida.
El emprendedor se funde con su empresa, hace de ella una prolongación de su vida y de su vida un motor mas para su empresa, así algunas manufacturas son auténticas residencias, y muchas casas son también laboratorios de diseño o salas de juntas.
Este modelo puede ser una respuesta para encauzar un futuro incierto en cuanto a nuestra productividad, nuestra competitividad y nuestra imagen, un modelo que centra su performance en el tamaño, la especialización, la proximidad y la dimensión humana.
Lo que he visto en un par de días es sobre todo oportunidad. En Ontynient, los antiguos almacenes, ahora abandonados, de marcas como Paduana, están al lado de otros en plena actividad como Colortex. El Showroom de Gandía Blasco podría estar en el centro de Milán, pero está en el pueblo de origen de la familia que creó la empresa, mitad residencia mitad galería de arte, su espectacular comedor “refectorio” resume el espíritu de esta marca : pureza y serenidad. En esta dimensión humana puede encontrarse el hilo que conecte a la marca con un consumidor para el que el mobiliario es una manera de relacionarse con el medio, una forma de disfrutar mas del sol, la brisa, la calma y la familia. Esta es la gran tendencia del interiorismo : poner el mueble al servicio de una buena vida.
Mas que una sede corporativa, las oficinas de Andreu World son una habitación con vistas. Otro ejemplo de esa sutil combinación entre ingeniería e ingenio, entre modelo de negocio y estilo de vida. Sentarse es lo que hacemos para los actos mas importantes de nuestra vida : comer, esperar y pensar. Una silla sería el símbolo mas claro de nuestra civilización, la que nos ha llevado del suelo al universo de las emociones. Probablemente, ser capaz de hilvanar una historia en torno a cada modelo, conceder al diseño la capacidad de emocionar es una de las claves para atraer al consumidor de otras culturas y otros modos de vida.


Esto me lleva a descubrir que en este modelo “mediterráneo” todo está conectado, el interior con el exterior, lo personal con lo corporativo y por lo tanto en esta cultura la moda sólo puede ser un reflejo de la esa personalidad múltiple que se forma cuando se vive en casa y en la calle, al sol y a la sombra, entre naranjos y vestigios de otras culturas, entre fiestas populares míticas y arte contemporáneo. Es un terreno de contradicciones y paradojas, ser sofisticado con total naturalidad, ser sensual y desinhibido, aventurero y familiar.
Si Camper es la respuesta mediterránea al estilo Boho, como muestra su nueva tienda en el Soho de Nueva York, Pura López podría ser la respuesta latina y soleada al sex-appeal y el glamour, un estilo “urban relax”, no olvidemos que Elche es una de las ciudades mas “cool” de la Comunidad Valenciana.


Creo que la discusión sobre el lujo en España es tan inútil como aquella de los monjes sobre la pobreza de Cristo que tanta gracia nos hizo. Hasta ahora hemos estado hablando de lo mejor que tenemos en España : las empresas de tamaño medio, innovadoras, ingenieras y con una fuerte personalidad. Llamémoslo Wonderful Life by Spain si nos gustan los anglicismos. Mas que del Lujo tendríamos que hablar de Un lujo, el del placer que procura la calidad cuando está pensada para un mayor disfrute de la vida. Ese es nuestro lujo, no sólo lo que comemos o bebemos sino cómo se hace, no tanto lo que llevamos puesto sino el aire que le damos y no precisamente lo que ponemos en casa sino mas bien de qué modo contribuye a mejorar nuestra relación con los otros. Porque somos un país en el que las relaciones humanas son la clave de todo.


Nuestro lujo es un modelo de negocio y una forma de vida, pequeñas y medianas empresas que dominan un arte y una artesanía, ingeniería que busca el placer del usuario, interiores que siempre buscan estar conectados con el exterior, sensualidad en las formas, las materias, el lujo de las sensaciones para disfrutarlo y compartirlo.
Creo que una de las realizaciones que mejor representa ese espíritu es la nueva tienda de Relojería Alemana en Puerto Adriano ( Palma de Mallorca), porque es impensable para una marca francesa, italiana o americana y sin embargo sí que puede representar esa forma de lujo español que andamos buscando y que ya tenemos a la vuelta de la esquina sin que nos hayamos dado cuenta.